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Bioeconomía: oportunidad y desafío de Desarrollo Sostenible para Colombia

¿Qué es Bioeconomía?

A partir del conocimiento de los recursos, procesos biológicos y ecosistemas, es posible desarrollar bienes y servicios que tengan impacto económico bajo un enfoque de sostenibilidad. Esta actividad se denomina Bioeconomía y se caracteriza por su transversalidad, ya que puede relacionarse con diferentes sectores productivos y se encuentra íntimamente ligada a la necesidad manifiesta de preservar la diversidad biológica, entendiendo que su uso sostenible puede constituirse como una estrategia efectiva para conservarla.

El desarrollo de bienes se materializa a través de biotecnologías, mientras que la generación de servicios se basa en el aprovechamiento de los procesos de los ecosistemas, sobre los cuales podemos obtener diferentes beneficios, los cuales se clasifican según la Evaluación de Ecosistemas del Milenio de la siguiente forma:

  • Servicios de suministro, como alimentos, agua, materias primas, recursos genéticos.
  • Servicios de regulación hídrica, climática, control biológico de plagas, captura de carbono, purificación de cuerpos de agua.
  • Servicios de apoyo como formación de suelos y ciclaje de nutrientes.
  • Servicios culturales, referidos a aspectos simbólicos y estéticos sobre los que las comunidades pueden generar dinámicas culturales, educativas e incluso turísticas.

Bioeconomía en el Contexto Colombiano

No es un secreto que en el mundo actual existe la necesidad de promover e invertir en alternativas sustitutas a combustibles fósiles para la generación de energía, así como otras formas productivas que disminuyan la emisión de gases de efecto invernadero, mientras se propende por garantizar la seguridad alimentaria para todos los grupos sociales que habitan el planeta. ¿Cómo se ve Colombia en este contexto?

Colombia se perfila como uno de los territorios con mayor potencial para impulsar la Bioeconomía, ocupando el segundo puesto en el top de países con mayor diversidad biológica, con más de 51.330 especies registradas de acuerdo con el inventario de biodiversidad del SiB Colombia. Sin embargo, aún siguen existiendo en el país regiones poco exploradas como el Amazonas, la Orinoquía y el Caribe, en donde el escaso conocimiento de la biodiversidad ha limitado la generación de modelos productivos sostenibles y ha conducido a que las actividades pecuarias y agroindustriales tradicionales sean la primera opción de inversión considerada en estas zonas, aunque vayan en detrimento de la conservación de los ecosistemas.

Un estudio desarrollado por la Corporación Biointropic en 2018, que hace parte de las bases de la política de crecimiento verde de Colombia, plantea 7 factores críticos para impulsar la bioeconomía en el país: investigación y desarrollo tecnológico, marco regulatorio, dinámica del mercado, talento humano, financiación e inversión, servicios ambientales o ecosistémicos e infraestructura.

De todos estos factores, se identifica que el desarrollo de infraestructura y el financiamiento para proyectos de mayor riesgo e impacto, son los desafíos más relevantes en un horizonte de largo plazo; mientras que en el mediano plazo se podría fortalecer el talento humano, dinamizar el mercado nacional (público y privado) y alistar tecnologías con potencial internacional. Finalmente, en el corto plazo, podrían lograrse victorias tempranas relacionadas con la consolidación de un portafolio de proyectos de inversión en etapa temprana (principalmente biotecnologías) con potencial de ser escalados; la definición de un marco regulatorio que propenda por el uso sostenible de los recursos; así como la generación de estrategias de propiedad intelectual y transferencia de tecnología para acelerar los procesos de investigación, desarrollo tecnológico e innovación.

Es importante resaltar que Colombia aún no cuenta con una metodología para medir el impacto de la bioeconomía, por ejemplo, en su aporte al PIB o a otras cuentas nacionales. En regiones como la Unión Europea, se sabe que este sector aportó cerca del 9% del PIB y generó más de 18 millones de empleos y 2,2 billones en ventas en el año 2014. Para el caso colombiano, en el 2018 se mapearon 305 empresas cuyos modelos de negocio se centran en el desarrollo de productos basados en biodiversidad (bio-basados), que pertenecen a sectores como agrícola y pecuario, farmacéutico, alimentos procesados, salud humana, cosmética, aseo y químico. Estas empresas sirven como ejemplos que muestran la transversalidad de la bioeconomía, pero su potencial puede ampliarse a otros segmentos y sectores como turismo de naturaleza, energía, salud animal, servicios ambientales y otras actividades económicas que demuestren un uso sostenible de la biodiversidad.

Resulta fundamental impulsar y comprender la lógica interna de estos modelos de negocio que ya existen en Colombia, que buscan generar beneficios financieros, a la vez que tienden a ser socialmente responsables y ambientalmente sostenibles. Así, en la próxima década estos modelos de negocio pasarían de ser casos aislados de referencia, para consolidarse como la tendencia productiva y la base del desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental del país.

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